Literatura Z

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Literatura Z

Necromancia literaria

Desde los inicios del mundo, desde que la humanidad adquiriese conciencia de su existir. Siempre se han presentado dudas sobre que hay más allá del mero acto de morir, ¿Todo acaba?, o por el contrario, todo empieza de nuevo. Muchos grandes gurús, maestros ascendidos y religiones tienen sus teorías, muchas han sido aceptadas y las personas hemos aprendido a vivir con esa verdad a medias, pero el temor a la muerte, el temor a lo desconocido, a la oscuridad de nuestras almas, ese siempre permanecerá allí silente, haciéndonos volver la cabeza en las callejuelas oscuras, en lo sonidos de la noche magra y en los cuartos de hospitales, mientras buscamos respuestas a nuestras dolencias.

La muerte y su mitología

En medio de este extraño teatro de desesperanza, un grupo de artistas han buscado plantarle cara a la muerte, proporcionarle un origen, un porqué y desde luego una “solución”. Responder a la clara duda de ¿y si jamás nos vamos?, o peor aún y si nos vamos pero nuestro cuerpo no lo sabe…

Muertos vivientes.

Frankenstein

Las historias de cadáveres que caminan en medio de la noche, han inundado la literatura desde que se escribiese Frankenstein (Mary Shelley 1818).

  Una extraña mezcla de locura y muerte, donde el ser humano juega a ser las veces de Dios y termina por recrear sus más profundos temores. Como si la 

existencia misma le reprochara ir más lejos de lo que se le ha permitido.

Para los hombres, la muerte como fenómeno siempre tiene una explicación. Hablamos de un virus o una extraña enfermedad que aparece de la nada y de repente se da origen a la pandemia Tal como nos lo explica Manel Loureíro en su famoso Apocalipsis Z1, donde en una apartada región del mundo un incidente médico dio origen al exterminio de la humanidad. Y como no, la prodigiosa saga de Carlos Sisí, Los Caminantes 2, con los personajes más carismáticos de la literatura Z, Juan Aranda y su antagonista, el padre Isidro. Pasando por los diarios de un periodista en Guerra Mundial Z, de Max Brooks.

 

Zombis encerrados

De igual manera, la prodigiosa narrativa de David Moody en Septiembre Zombie, nos muestra como en un tranquilo mes de septiembre, sin razón aparente, los seres humanos empezamos a colapsar unos tras otros, dejando tan solo un pequeño grupo de supervivientes que fueron testigos y porta voz del extraño fenómeno.

Zombi en cementerio

Incluso la cinta La noche de los muertos vivientes, denostada en su época por su violencia, del encumbrado Romero, bebió en su guion de la novela Soy Leyenda (Richard Matheson 1954), intercambiando a los vampiros de ésta, por gules3, aún no se utilizaba la palabra zombi, por entonces un mito de las regiones caribeñas.

¿Por qué amamos el género literario zombie?

Como se dijo al comienzo de este artículo, la muerte es el enemigo invencible de la humanidad y por ello, los grandes escritores sienten una fuerte atracción por los cadáveres que se niegan a dormir el sueño eterno. Pero no son solo ellos, los lectores de todo el mundo, parecen entretenerse con la extraña idea de que cuerpos putrefactos se paseen de un lugar a otro por las grandes ciudades, eso explica el éxito y el rating de dos de las series televisivas más famosas de la actualidad: The Walking Dead y Game of Thrones. Ambas nacieron de la pluma de escritores brillantes, una como cómic y otra como novela de ficción literaria. Pero comparten la misma extraña obsesión por recordarnos, que muchas veces la existencia no acaba con el último suspiro.

 

Caminante blanco en Juego de Tronos

Notas:

 

1. Apocalipsis Z es el primero de una trilogía. Enpezó a modo de diario de un superviviente en Pontevedra y el autor, incluso después de su pubicación con la editorial, lo mantuvo de forma gratuita en internet, en Mundocadáver.

 

2. La probablemente mejor saga Z, Los caminantes, actualmente consta de 4 libros: Los Caminsntes, Necrópolis, Hades Nebula y Aeternum.. El autor es muy prolífero y tiene una pluma prodigiosa, muy interesante su bibliografía.

 

3. En inglés ghoul. Demonio necrófago que se alimentaba de los cadáveres, aunque también secuestraban a niños para devorarlos. Aparecen en Las mil y una noches, (The Story of Sidi-Nouman).